«Todo lo que tenemos es el ahora mismo» de Carlos DZINE Rolón en el Nerman Museum of Contemporary Art
Carlos Rolón, Sigue Palante (Keep Going) , 2024, lienzo pintado a mano cortado con láser, apliques bordados y tela sobre lona reciclada, 49 x 90 pulgadas. Cortesía del artista y la Galería Hexton.
El Nerman Museum of Contemporary Art presenta la exposición «Todo lo que tenemos es el ahora mismo» del artista puertorriqueño Carlos DZINE Rolón hasta el 6 de diciembre de 2026.
Las obras de Carlos Rolón funcionan como cápsulas de la memoria y actos de preservación. También sirven como meditación sobre la impermanencia, la supervivencia y la frágil belleza del momento presente. Rolón explora cómo las historias de migración, colonialismo, devastación ambiental y resiliencia cultural dan forma a la identidad personal y colectiva. A través de la escultura, el dibujo, la pintura y las obras textiles, el objetivo de Rolón es que el espectador se lleve consigo una experiencia colectiva.
En obras que incorporan lonas de FEMA, materiales reciclados, pan de oro e imágenes de la flora y fauna caribeñas, Rolón transforma los restos de la destrucción en espacios de reflexión y belleza. La frase « TODO LO QUE TENEMOS ES AHORA MISMO» alude a la urgencia inherente a estos materiales. El huracán María, la crisis climática y la continua inestabilidad ecológica y política en todo el Caribe refuerzan la idea de que la permanencia es una ilusión. Lo que permanece es el momento presente: el acto de supervivencia, el recuerdo, la creación y la conexión. El título también refleja el interés de Rolón por los espacios devocionales y contemplativos. La frase invita al espectador a detenerse y conectar con el presente, a reconocer tanto la vulnerabilidad como la sacralidad de la vida. Sugiere una tensión emocional entre la pérdida y la gratitud, el duelo y la trascendencia.
«Todo lo que tenemos es el ahora» es a la vez una declaración filosófica y una forma de resistencia. Reconoce la incertidumbre al tiempo que afirma la capacidad humana de crear belleza, preservar la memoria y encontrar significado a pesar de la inestabilidad. Las obras de Rolón recuerdan al espectador que el momento presente puede ser fugaz, pero también es donde la resiliencia, el cuidado y la transformación se hacen posibles.
Carlos Rolón (n. 1970) es un artista cuya práctica multidisciplinar abarca la pintura, la escultura, la instalación y el compromiso social. Inspirándose en una amplia gama de materiales y tradiciones artesanales, su obra explora temas como el ritual, la belleza, la espiritualidad y la identidad, a la vez que examina su relación con la historia del arte y los contextos institucionales.
Nacido en Estados Unidos en el seno de una familia puertorriqueña, la obra de Rolón refleja a menudo la memoria personal y la cultura visual de los espacios domésticos moldeados por la migración y la aspiración. El ornamento, el patrón y la materialidad —a menudo asociados con la artesanía y la decoración— se convierten en elementos centrales de su exploración del sentido de pertenencia, la hibridez cultural y la formación de la identidad.
A través de pinturas, obras escultóricas e instalaciones específicas para cada lugar, Rolón crea entornos que unen el espacio público y el privado, invitando a la reflexión sobre el simbolismo, las barreras sociales y las formas en que los entornos cultivados reflejan historias de clase, migración y experiencia poscolonial.
La obra de Rolón oscila entre la exuberancia y la contemplación, utilizando el material y la forma para examinar los paisajes culturales y emocionales incrustados en los espacios cotidianos.
En obras que incorporan lonas de FEMA, materiales reciclados, pan de oro e imágenes de la flora y fauna caribeñas, Rolón transforma los restos de la destrucción en espacios de reflexión y belleza. La frase « TODO LO QUE TENEMOS ES AHORA MISMO» alude a la urgencia inherente a estos materiales. El huracán María, la crisis climática y la continua inestabilidad ecológica y política en todo el Caribe refuerzan la idea de que la permanencia es una ilusión. Lo que permanece es el momento presente: el acto de supervivencia, el recuerdo, la creación y la conexión. El título también refleja el interés de Rolón por los espacios devocionales y contemplativos. La frase invita al espectador a detenerse y conectar con el presente, a reconocer tanto la vulnerabilidad como la sacralidad de la vida. Sugiere una tensión emocional entre la pérdida y la gratitud, el duelo y la trascendencia.
«Todo lo que tenemos es el ahora» es a la vez una declaración filosófica y una forma de resistencia. Reconoce la incertidumbre al tiempo que afirma la capacidad humana de crear belleza, preservar la memoria y encontrar significado a pesar de la inestabilidad. Las obras de Rolón recuerdan al espectador que el momento presente puede ser fugaz, pero también es donde la resiliencia, el cuidado y la transformación se hacen posibles.
Carlos Rolón (n. 1970) es un artista cuya práctica multidisciplinar abarca la pintura, la escultura, la instalación y el compromiso social. Inspirándose en una amplia gama de materiales y tradiciones artesanales, su obra explora temas como el ritual, la belleza, la espiritualidad y la identidad, a la vez que examina su relación con la historia del arte y los contextos institucionales.
Nacido en Estados Unidos en el seno de una familia puertorriqueña, la obra de Rolón refleja a menudo la memoria personal y la cultura visual de los espacios domésticos moldeados por la migración y la aspiración. El ornamento, el patrón y la materialidad —a menudo asociados con la artesanía y la decoración— se convierten en elementos centrales de su exploración del sentido de pertenencia, la hibridez cultural y la formación de la identidad.
A través de pinturas, obras escultóricas e instalaciones específicas para cada lugar, Rolón crea entornos que unen el espacio público y el privado, invitando a la reflexión sobre el simbolismo, las barreras sociales y las formas en que los entornos cultivados reflejan historias de clase, migración y experiencia poscolonial.
La obra de Rolón oscila entre la exuberancia y la contemplación, utilizando el material y la forma para examinar los paisajes culturales y emocionales incrustados en los espacios cotidianos.




Comentarios
Publicar un comentario