Redacción - “El jardín secreto y algo más” es el título que el maestro Antonio Martorell concibió como elemento unificador e identitario de un conjunto de obras de reciente factura, con las que celebra su reencuentro con dos pasiones: la naturaleza y la pintura.
Trepadoras
De aquel recorrido nacieron miradas hacia el suelo de gravilla y hojas secas; hacia el cielo, entre ramas y flores, y alguno que otro atisbo a la fiesta de colores que regala el Mar Caribe. Todo esto “y algo más”., lo cual se presentó recientemente en la Galería Petrus, en Santurce. Ese elemento adicional lo ofrecerán trabajos pictóricos como “Tríptico cubano”, en el que Martorell pinta versos de los poetas José Martí, Eliseo Diego y Virgilio Piñera.
El maestro Martorell identifica un “precedente cercano” para este cúmulo de trabajo nuevo.
Crotos
“En mi exposición más reciente ‘Gaza, gasa, gauze’, trabajé la parte dedicada a retratar el genocidio de Gaza y, aunque uno disfruta de hacer arte, sufre al abordar estas tragedias. Por eso en la otra parte, dedicada a la gasa, trabajé unos paisajes y entonces me quedé con las ganas de volver al jardín. En realidad, nunca he abandonado el tema de la naturaleza. Siempre aludo a playas, montañas, jardines interiores, pero esta es una vuelta más intencional, como lo es el regreso al medio de la pintura -al acrílico sobre lienzo- luego de una etapa de trabajar mucho medio mixto. Con estas piezas he vuelto a mis orígenes, a mi oficio inicial de pintor. La pintura me da la oportunidad de lograr una expresión más directa y espontánea. El acto mismo de la pintura es una experiencia singular e inmediata que tenía la necesidad de manifestarla. Ese es mi primer amor. Ese placer del contacto del pincel con la tela; de acariciar, recorrer o impactar con color la superficie”. Sin duda, ese mismo placer sentirá el espectador ante piezas como “Mirando al cielo en el jardín”, “Entre árboles”, “Heliconias” y “En la playa”, incluidas en “El jardín secreto y algo más”.
“Me preguntan: ‘¿Cómo hace tantas exposiciones?’ Es que yo trabajo todos los días. Mi trabajo es un diario de lo que me sucede a mí y lo que le sucede al mundo. Este mundo se ha vuelto muy pequeño; todos estamos en todos lugares. Hay un primer impulso visceral. Esa necesidad se hace imperiosa y te das cuenta de que es la conciencia de vivir, de ser testigo de lo inmediato y lo lejano. Uno tiene el deber y el placer de manifestarse. El artista tiene una tribuna, una plataforma. Es una voz, es un privilegio que supone una responsabilidad. Uno no puede mantenerse callado, sobre todo en un momento como el presente, donde expresarse es perseguido y hasta condenado”, concluye el maestro Martorell.
Esta muestra en Galería Petrus coincidió con la celebración de los 87 abriles de Martorell , pleno de creatividad y deseos de continuar expresándose mediante su arte.
Lengua de Vaca
“Me preguntan: ‘¿Cómo hace tantas exposiciones?’ Es que yo trabajo todos los días. Mi trabajo es un diario de lo que me sucede a mí y lo que le sucede al mundo. Este mundo se ha vuelto muy pequeño; todos estamos en todos lugares. Hay un primer impulso visceral. Esa necesidad se hace imperiosa y te das cuenta de que es la conciencia de vivir, de ser testigo de lo inmediato y lo lejano. Uno tiene el deber y el placer de manifestarse. El artista tiene una tribuna, una plataforma. Es una voz, es un privilegio que supone una responsabilidad. Uno no puede mantenerse callado, sobre todo en un momento como el presente, donde expresarse es perseguido y hasta condenado”, concluye el maestro Martorell.




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