Exposición ‘Gaza, Gasa, Gauze’ de Antonio Martorell en el Instituto de Cultura Puertorriqueña


Redacción - El maestro de la plástica puertorriqueña Antonio Martorell presenta la exposición ‘Gaza, Gasa, Gauze’ en la galería de la sede del Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP) en el Viejo San Juan. La exhibición presenta un conjunto de obras recientes en las que el artista utiliza la gasa como material y símbolo para reflexionar sobre la herida humana, los conflictos armados y el potencial del arte como acto de conciencia y sanación.

“Con esta exposición, Antonio Martorell vuelve a demostrar que el arte es una herramienta de conciencia y diálogo social. En el Instituto de Cultura Puertorriqueña nos honra presentar una muestra que transforma materiales y símbolos en una reflexión urgente sobre la dignidad humana, la memoria y la capacidad de sanar desde la creación artística. Invitamos al público a visitar la exhibición en nuestra sede para disfrutar y experimentar de primera mano el trabajo más reciente de uno de los grandes maestros de la plástica puertorriqueña”, expresó la directora ejecutiva del ICP, Melissa Santana.

Martorell señaló que responde a la realidad desde los recursos del arte: forma, color, luz y textura.


La muestra parte de una relación directa entre palabra y materia. El título une ‘Gaza’, el territorio; ‘gasa’, el vendaje; y ‘gauze’, su traducción al inglés. Con ese cruce de términos, Martorell construye una idea visual y conceptual sobre la herida y el intento de curarla. “Que estas vendas develen el mal y el arte ayude a sanar la herida”, expresó el artista como declaración central de la exposición.

Según el curador, artista e investigador de arte Humberto Figueroa Torres, Martorell desarrolla sus proyectos desde procesos de reflexión profunda, evitando respuestas inmediatas y buscando ideas con mayor peso conceptual y emocional. Esa mirada sostiene esta exhibición, que aborda las consecuencias humanas de los conflictos armados y la forma en que estos dejan marcas duraderas en la historia y en la conciencia colectiva.


El uso de la gasa como lenguaje artístico surge de su origen histórico y su función médica. Se trata de un textil producido desde hace siglos en Gaza y utilizado para cubrir y proteger heridas. Martorell incorpora este material en tapices, lienzos y otras superficies junto con brocados o damascos, nombre que remite a la ciudad de Damasco, y alfombras recuperadas y restauradas en su taller. También integra imágenes y elementos simbólicos que refuerzan la lectura de pérdida, reparación y memoria.


La exposición está organizada en dos secciones. La primera presenta obras en tonos tierra, grises y ceniza que aluden a territorios afectados por la guerra y a la urgencia de la empatía. La segunda introduce colores tropicales y mayor luminosidad como contraste y respiro visual. Esa transición propone una idea de recuperación, pero también advierte que ningún lugar está completamente a salvo de la violencia y el deterioro.

Martorell señala que responde a la realidad desde los recursos del arte: forma, color, luz y textura. Destaca además que muchas de las piezas han sido posibles gracias al trabajo colaborativo de asistentes y colegas que participan en la ejecución de sus ideas en el taller.


El artista subraya que la obra se completa cuando entra en contacto con el público. Para él, exhibir es parte esencial del proceso, porque permite que cada persona construya su propia interpretación.

Comentarios