El arte de vanguardia en Puerto Rico






Por: Hernarie Valle Fuentes



Cuando hablamos de arte de vanguardia seguramente los primeros nombres que se nos ocurren son: Salvador Dalí, Henri Matisse, Pablo Picasso, Marcel Duchamp y/o Claude Monet. Luego pensamos en la cuna de estos artistas, Europa, específicamente París, la escena donde muchos de estos artistas se expusieron antes de quedar inmortalizados en la historia y, ¿cómo no? Sus obras formaron parte de una revolución en el mundo del arte que surge por las problemáticas sociales de la época (guerras, opresiones sociales y dictaduras, entre otras). No obstante, estos nombres son solo la punta del iceberg, y es que durante esta época las vanguardias también llegaron a Latinoamerica y el Caribe, donde también se vivieron los estragos de la guerra, las dictaduras y, sobre todo, la colonización. A pesar de que muchos de estos artistas no formaron parte directamente de estos movimientos vanguardistas nacidos en Europa, sí crearon arte de vanguardia por atreverse a romper con las reglas de la academia (representación realista de colores, líneas de contorno, proporción y perspectiva lineal) buscando ofrecer a través del arte algo más que una recreación realista de la naturaleza. ¿Y qué exactamente es el arte vanguardista?

El arte de vanguardia se desarrolló propiamente durante el siglo XX, cuando surge una nueva ola de arte totalmente distinta a la que se había percibido hasta ese entonces. Esta nueva visión surge por la complejidad de la sociedad que se desarrollaba en pleno siglo veinte y, en gran parte, por la invención de la fotografía. La mayoría de los artistas se ganaban la vida pintando retratos comisionados. Una vez se inventa la fotografía, el sustento de los artistas de la época y la función de la pintura en sí misma corre peligro. Esto provoca la necesidad de reinventarse y ofrecer algo más que un retrato que busca plasmar la realidad, pues la fotografía era más rápida y exacta, por lo tanto, más eficiente. Es entonces cuando surgen los movimientos vanguardistas, no solo como respuesta sino como resistencia. La mayoría de las primeras obras vanguardistas, por romper con dichas reglas, fueron rechazadas del famoso Salón de París (exposición oficial del arte académico) por no cumplir con los requisitos convencionales y cada vez más estrictos de la academia parisina. Esto dio paso a la creación del Salon des refusés–Sala de los Rechazados–, donde se colgaron obras que habían sido rechazadas por la academia, de artistas como Édouard Manet, Gustave Courbet y Paul Cézanne. Hoy en día, Salon des refusés se refiere a cualquier exposición de obras rechazadas por el jurado de una muestra artística académica. Esta nueva revolución artística no se limitó solo al suelo europeo, entonces ¿cómo se ve el arte vanguardista en la escena puertorriqueña?

Para contestar esta pregunta se debe comprender cómo se desarrolla el arte vanguardista en América Latina. Al igual que en Europa, en la escena artística latinoamericana se buscaba una ruptura con las épocas anteriores para establecer algo nuevo que fuese a la par con las innovaciones del momento y, por otra parte, representar lo propio sin copiar los movimientos de Europa. No obstante, muchos artistas latinoamericanos fueron influenciados por los movimientos europeos debido a que estuvieron en Europa, conocieron impulsores de las vanguardias y/o fueron discípulos de estos. Pini expresa: “El arte no fue imitativo, tal vez tampoco demasiado original en el sentido de crear un nuevo modelo, pero sí tuvo la capacidad de combinar lo tradicional y lo moderno, lo propio y lo importado, el arte popular con las manifestaciones culturales de élite, lo occidental con lo que no lo era” (113). En pocas palabras, el arte de vanguardia latinoamericano reflejaba lo propio sin ignorar completamente la escena europea por incorporar elementos característicos de movimientos europeos y por seguir la idea de romper con el pasado y crear algo nuevo. Oswald de Andrade, poeta brasileño y fundador del Movimiento Antropofágico junto a su esposa, la pintora Tarsila Do Amaral, dijo: “Si yo traje alguna cosa de mis viajes a Europa entre las dos guerras fue el mismo Brasil”.



FRANCISCO OLLER Y EL IMPRESIONISMO

Figura 1. Hacienda Aurora, Francisco Oller, 1898, Museo de Arte de Ponce.



Algunos historiadores debaten entre si el Impresionismo es un movimiento vanguardista o no, pero lo que sí es seguro es que este movimiento ayudó a impulsar lo que más tarde sería denominado como arte vanguardista. Por esta razón es importante mencionarlo. Hablar de Impresionismo es sinónimo de los paisajes parisinos de Monet, donde pinta la luz natural de su entorno. Francisco Oller (1833-1917), pintor puertorriqueño, también dedicó su vida a la pintura Impresionista. Oller conocía de primera instancia la importancia que tenía Europa en el mundo del arte de aquel entonces, dado que él mismo fue a estudiar pintura a Madrid y Francia. De hecho, en 1859 realizó una exposición junto a grandes impresionistas, entre los cuales se encontraban Monet y Renoir. Tiempo después, volvió a la isla, y al igual que Monet, pintó la luz que le ofrecía la vista de su país. Gracias a Francisco Oller, podemos percibir los hermosos paisajes de esa época en Puerto Rico. Sin duda, Oller ha sido uno de los grandes maestros de la pintura puertorriqueña y parte de lo que lo hace grande proviene de la utilización de técnicas y movimientos artísticos europeos para pintar lo propio. 


BOTELLO Y EL CUBISMO

Figura 2. Vista de la Bahía de San Juan, Angel Botello, 1946, Museo de Arte de Puerto Rico.



El Cubismo fue un movimiento desarrollado por Pablo Picasso y Georges Braque en 1907, Galante Gómez dice: “En el primer momento, se partió de la observación de la realidad para proceder después a su "destrucción". Caracterizado por la descomposición de la forma y de las figuras en múltiples partes, todas ellas geométricas” (6). Artistas latinoamericanos como Diego Rivera y Emilio Pettoruti, fueron influenciados por el Cubismo. De hecho, Rivera fue discípulo de Picasso antes de regresar a México para impulsar lo que sería el Muralismo Mexicano, movimiento en el que incorporó características cubistas (Pini 103).

Ángel Botello (1913-1986) fue a estudiar las artes en Europa, pero la Guerra Civil Española intervino en sus estudios obligándole a regresar al Caribe, primero a República Dominicana y luego a Puerto Rico, donde se queda y abre la galería Las Antillas. Botello, al igual que Pettoruti y Rivera, incorporó características cubistas en sus pinturas. La mayoría de sus pinturas carecen de volumen y en estas simplifica la apariencia de los objetos en líneas y formas geométricas planas con contornos fuertes. Esto se percibe en Vista de la bahía de San Juan (Fig 2), donde nos presenta un paraíso tropical no realístico, simplificado a figuras geométricas. Una forma totalmente nueva de representar el paisaje puertorriqueño.


MYRNA BÁEZ Y LO ONÍRICO EN LO COTIDIANO

Figura 3. Retrato de un sueño, Myrna Báez 1988-1990, Museo de Arte de Puerto Rico.




Myrna Báez (1931-2018) al graduarse de la Universidad de Puerto Rico con un bachillerato en Ciencias Naturales, acude a Madrid e ingresa en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde obtuvo un bachillerato en pintura. Al regresar a la isla en 1957, se inscribe en el Taller de Gráfica del Instituto de Cultura Puertorriqueña. Luego estudió en el Pratt Graphic Center de Nueva York.

Entre todos los motivos que podrían incitar la producción de arte, trazar la experiencia y la vida humana es uno de los más importantes. Ya sea expresando una emoción, contando una historia o pintando la naturaleza. A través de la historia, los artistas se han dedicado a pintar la cotidianeidad y el arte de vanguardia no fue la excepción. Por más que las vanguardias huyeran de la academia, paisajes, bodegones y desnudos seguían siendo su temática principal, a fin de cuentas, era eso lo que les rodeaba. En las pinturas de Myrna Báez, podemos admirar escenas cotidianas de la isla. Báez pinta las personas en espacios comunes como cuartos, esquinas de la calle o salas de estar, y en estas vemos espejos, cortinas, coquetas, sillones y objetos con los que los puertorriqueños estamos familiarizados. Además, incorpora elementos surrealistas, impresionistas y abstractos (Mendez y Cueto 30-2). Tal es el caso en su obra Retrato de un sueño (Fig 3), que como el título lo sugiere representa un sueño: posa una mujer durmiendo y una réplica de la fémina se encuentra despierta sentada sobre la cama. La temática del sueño fue fundamental en las obras surrealistas, que buscaban expresar el inconsciente humano. En Surrealismo: Movimientos en el Arte Moderno Bradley lo describe así: “Se pensaba que lo maravilloso ocurría de modo natural, en espacios aun no contaminados por la razón: en la infancia, en la locura, en el insomnio y en el estado alucinatorio producido por las drogas” (9). Los elementos oníricos en las obras de Myrna Báez, característicos de las obras de los surrealistas, propicia su relación con este movimiento.


Pese a que estos artistas puertorriqueños no formaron parte de los movimientos vanguardistas europeos, sí se influenciaron de estos al igual que otros artistas latinoamericanos como Diego Rivera, José Clemente Orozco, Anita Malfatti y Wifredo Lam. El arte latinoamericano y caribeño ha intercambiado con Europa estilos, técnicas y materiales desde la llegada al Nuevo Mundo en el siglo XV. Para finalizar, es importante mencionar que estas no son las únicas obras vanguardistas de artistas puertorriqueños, y que estos no son los únicos movimientos. Este escrito expone de forma breve el arte de vanguardia en Puerto Rico en el siglo XX con el propósito de rememorar su existencia y su importancia en la historia del arte puertorriqueño.




Referencias:

  • Bradley, Fiona. Surrealismo: Movimientos en el Arte Moderno (Serie Tate Gallery). Vol. 4. Encuentro, 1999.
  • “Colecciones.” Museo de Arte de Ponce, https://www.museoarteponce.org/. Accessed 24 June 2020.
  • Galante Gómez, Andrés Jesús. “El cubismo”. Pp 1-44, Revista Eduinnova, http://www.eduinnova.es/revista.html.
  • “MAPR Colección.” Museo de Arte de Puerto Rico, www.mapr.org/es. Accessed 24 June 2020.
  • Mendez, Serafín Mendez; Cueto, Gail. Notable Caribbean’s and Caribbean Americans: A Biographical Dictionary. Greenwood. pp. 30–32.
  • Pini, Ivonne. “Vanguardia latinoamericana”. Pp106-113, Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Colombia, http://bases.unal.edu.co/.

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