viernes, 14 de diciembre de 2018

Engranajes de vida o un viaje al corazón, obra de Nilda Rosario Planas



por Wilmer A. Colón Echevarría, MACS

Artista plástico


A raíz de esta exposición y de la invitación a comentarla, di un paseo literario por diversos senderos. Al caminar, me topé con la reacción de Cecilia Castiglioni a Viaje al corazón: El regreso de los hijos de la Tierra de Alejandro Corch. Ella considera la obra del escritor argentino como una “oportunidad de acompañarlo en la travesía que emprendió para encontrarle un sentido a las durísimas experiencias que marcaron su vida”. Cabe resaltar, como referencia, que este literato perdió a sus padres durante el genocidio que vivimos en nuestra América Latina de los 70.

La humanidad es, en esencia, buscadora de respuestas. Con imaginación y fuerza trata de sumergirse hasta el corazón, ese lugar interno, oscuro y profundo que, en ocasiones, difícilmente se descifran sus intenciones. La iniciativa, llamada vida, es una travesía sin aparente regreso. En ocasiones, desemboca en un inframundo individual.

Tal gestión pretende explicar cómo engrana cada suceso del diario vivir y cómo se yuxtaponen para armar todo un rompecabezas. Se busca dar sentido a lo que, quizás, no lo tiene o que, por lo menos, se fracasa al ajustar el lente. En fin, el ser humano peregrina anhelando conocerse a sí mismo; y eso es un asunto del, y hacia el corazón. Con razón el proverbista dijo: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida” (Proverbios 4:23).

Dueña del Tiempo, mixto, 2018

Los párrafos precedentes están íntimamente ligados a los Engranajes de vida de Nilda Rosario Planas. Ella invita a acompañarla en un tramo de su devenir existencial. Y ese recorrido está íntimamente relacionado a su mundo interior, que no es otra cosa que el corazón. Su corazón.

Nilda Rosario se vale de un lenguaje posiblemente nuevo para muchos de nosotros los mortales que estamos acomodados en estilos tradicionales: el Neosurrealismo “steampunk”. Su atrevido acercamiento a este movimiento artístico le ha abierto vías creativas, y más aún, exploratorias de su realidad y percepciones. Lo anterior responde, en parte, a la misma naturaleza del “Steampunk”, que encuentra en el surrealismo, a mi entender, la mejor forma de expresión.

Aunque no pretendo ampliar la descripción de esta forma de hacer arte, es menester apuntar su carácter “retrofuturista”, por más contradictorio que parezca el término. Es decir, este lenguaje plástico se imagina el futuro desde referentes pasados, pero transgrede las características emblemáticas de su fuente primaria. Por lo tanto, en este caso, las imágenes no necesariamente referirán las funciones o significados preconcebidos o socialmente construidos. Por ejemplo, “Mistic Sun”, una de las obras de esta muestra, es a la vez un engranaje que propiamente podría pertenecer a alguna maquinaria de la Revolución industrial de la posguerra, pero en realidad es un símbolo pseudo divino que emana aromas del indigenismo local. De igual intuimos que finalmente no representa en absoluto ni lo que vemos ni lo que parece, sino que es una auto - lectura metafísica; y de ahí el surrealismo. De igual manera, la referencia a lo industrial, le ubica en el “Steampunk”.

Engranajes de vida tiene un sentido, como mencioné, “retrofuturista”. Sus piezas involucran simultáneamente las experiencias artísticas actuales y pasadas de la autora. Al mismo tiempo, comunican, a modo de registro y planificador espiritual, sus respuestas pasadas, presentes y futuras a los retos vividos y por vivir.

Sabiduria, 
mixto 2018

Mi mirada a esta muestra estaría incompleta si sólo me limitara a la parte sicológica. Por lo tanto, haré un pequeño recorrido por algunas de las piezas. Menciono, “pequeño” porque esta muestra es más del alma que del pincel, si lo hemos de llamar de alguna forma. Con esto no menosprecio el ejercicio plástico, sino lo contrario. La carga emocional que Rosario logró en sus trazos, es significativa. Con sólo enfrentarse a la pieza, se percibe la intención de la autora. En fin, logró su cometido.

Aunque ya comenté sobre “Mystic Sun”, debo aparejarla con “Arrow Moon”. Ambas presentan, lo que llamaré, imágenes de primer plano. A modo de boceto coloreado, de logotipo o de diseño gráfico, vemos la intersección emblemática de figuras del imaginario puertorriqueño, pero también del mundo industrial. Eso también ocurre con “Supremacía filosofal”, “Engranajes” y “Portales”, aunque estos asoman un segundo plano y su referencia es más geométrica que cultural. El tratamiento del tema recuerda a Tamara Lempicka con sus cabellos estilizados cuasi metálicos.

Otra pieza que llama mi atención, en específico, por la referencia a lo metálico es “Sabiduría”. Más allá de lo característico del estilo de Nilda, este búho-máquina multiesférico está estampado cual si fuera una plancha madre de punta seca. La rigidez que emana, otra vez, remite a las tensiones internas del ser. Sin embargo, hay obras, como “A imagen del tiempo” y “Cuentatiempos”, que se contraponen a esa tensión para tratar de suavizar el espacio pictórico. Pareciera un esfuerzo inconsciente (¿o adrede?) de destejar la dureza temática.

Portales, 
mixto, 2018

Por último, resulta impactante la presencia de unos tentáculos-ramas-extensiones-flechas que casi lastiman la escena. Pueden apreciarse en diferentes cuadros a modo de ramas, como en “Destino y vida” y a modo de extensiones (¿rabos? ¿tentáculos?) en “Ruta del destino”, entre otros.

La diversidad de temas y símbolos que Nilda Rosario expone en su trabajo hace ver las luchas internas que vive el ser humano día a día. Los elementos a los que hice alusión, y que bien podría llamar cortantes, asumen un papel decisivo en su composición. Tal decisión interpretativa, me recuerda el periodo de confinamiento de Elizam Escobar, las complejidades de Moisés Castillo y las maternidades de Guayasamín. Todos, como Rosario, valientemente dejaron ver algo de sus batallas individuales en beneficio de la apreciación del arte. Puede ser que coincidan en la hipótesis de que todo, aun el dolor, involucra belleza.

La obra de Rosario Planas tiene sentido de viaje - búsqueda donde el corazón, la vida misma, es la meta y el objeto de la acción. Tal como Castiglioni refirió de Corch, el espectador de Engranajes de vida tiene la oportunidad de acompañar a la artista en la travesía de buscar sentido a la vida (o en la vida). Posiblemente cada quien que le acompañe, podrá engranar su propia historia.

La exposición “Engranaje de la Vida” de la artista Nilda Rosario Planas se presenta en La Galería de Plaza del Caribe en Ponce, localizada en el primer nivel por el pasillo de Sears de este centro comercial.

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